En realidad, todos los puntos juegan a favor del software libre: es de mejor calidad que el privativo, cuesta menos y beneficia a la sociedad, en el sentido que fomenta la formación de futuros programadores informáticos mediante el acceso al código fuente, a la vez que fomenta el espíritu de cooperación: compartir y colaborar son dos aspectos clave. El software privativo, que se rige exclusivamente por sus intereses y beneficios económicos propios, las tiene todas a perder. A estas alturas ya no hace falta destacar la utilidad del uso del software libre en la educación.
Muy interesante me ha parecido la propuesta para cambiar progresivamente al uso del software libre, así como la tabla con un listado de software libre recomendado para windows (Jordi Adell e Iolanda Bernabé, 2007, Software libre en educación).
Muy interesante me ha parecido la propuesta para cambiar progresivamente al uso del software libre, así como la tabla con un listado de software libre recomendado para windows (Jordi Adell e Iolanda Bernabé, 2007, Software libre en educación).

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